lunes, 22 de junio de 2015

Mira hacia atrás





Detente por un momento y mira hacia atrás. 
No mires con un tono de querer volver. No. Mira hacia atrás con el único fin de ver por todo lo que has pasado. 

Detente por un momento y recuerda ese primer empleo. Piensa en esos nervios inagotables que tenias en ese primer día laboral, esas manos sudorosas y ese pensamiento positivo que recorría tu mente: “Yo puedo con esto…” 

Detente por un momento y recuerda ese primer amor. Piensa en esos ojos que te embobaron. En esa sonrisa que te iluminó el mundo. En esa forma de ser que te cautivó. Recuerda esa primera vez que le dijiste: “Me gustas…”

Detente por un momento y recuerda esos primeros pasos de tu hijo. Esos débiles y desequilibrados dos pasitos que el o ella dio, hizo que tu mundo se volteara derretido ante la belleza de su logro, y al mismo tiempo esa sonrisa inmediata que te produjo un orgullo incalculable hacia tu primogénito. 

Detente por un momento y recuerda esa primera vez que chocaste el carro. Esa culpa, esa rabia, ese típico: “¿Que hice?”

Detente por un momento y trata de recordar esa primera letra que escribiste o ese primer garabato en un papel del cual te sentiste orgulloso… quizás estabas pequeño, pero trata de recordarlo. 

Detente por un momento y recuerda lo malo que te ha pasado en la vida y agradece que lo viviste, sin eso… quizás el “hoy" no tendría tanto sentido. 

Detente por un momento y piensa en todo lo que haz logrado hasta ahora. 

Detente por un momento y sonríe. 

Detente por un momento y saca el “Hippie” que llevas por dentro, y respira profundo, haz que a tus pulmones entre aire y puedas exhalarlo sin ningún problema. Disfruta esa respiración. 

Detente por un momento... 

Solo detente. Respira. Mira. Escucha. Recuerda. Disfruta. Agradece. Sueña. Vive.


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Y ésta, soy yo!

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