martes, 8 de julio de 2014

Dueños y Esclavos






El escuchar, es mas difícil que el hablar. El oír, es mas sencillo que hablar. El hablar, es mas fácil que callar. Y el callar, es mas sabio que el hablar.


Hace meses a atrás que no había escrito. No se si fue un tiempo de espera para mi o para ustedes... creo que fué mas para ambos, decidí hacer silencio en muchas áreas de mi vida para organizarme y hablar conmigo misma. Decidí callar para los demás, pero escucharme yo misma... decidí pasar tiempo conmigo. Cosa que fue buena, en muchos aspectos aclare dudas, entre en razón, forme carácter, aprendí a esperar, aprendí lo que es confiar en Dios a ciegas... no soy una experta en lo que aprendí en este tiempo, pero si aprendí mucho mas de lo que no sabía. Reforcé mi fé, mi esperanza, mis creencias, mis deseos, mis vínculos con gente, mi amor hacia lo que quiero y pare de contar.


Creo que aprendí a callar, y a su vez, aprendí a escuchar...


Hay un dicho que dice:


"Somos dueños de lo que callamos y esclavos de lo que decimos..."



Para mi encaja muy bien en la realidad social que vivimos actualmente. Quiero explicarles un poquito el porque me gusta tanto este dicho, y el porqué lo practico tanto:

Para el ser humano es muy difícil frenar su lengua, como diríamos en mi tierra "es candelita frenar a la sin hueso!"

Es como que si sabemos que debemos callar, pero lo damos por alto, nos arriesgamos a emitir nuestra opinión porque yo soy bravo y porque quiero. No consideramos que a veces nuestras palabras son mas hirientes que nuestros hecho. No consideramos que nuestra forma de decir las cosas duele mas que un puñetazo en la cara. No consideramos que vamos perdiendo confianza, quebrando amistades, separando familias, terminando amores, hiriendo sentimientos, solo por el bendito hecho de abrir la boca y darle a la sin hueso.

Lo triste de todo esto no es el decir lo que dijiste. Lo triste es que después de que lo que dijiste, no hay forma de como borrarlo. Solo correr con las consecuencias es lo que te queda.

Y, para sorpresa tuya, por el resto de tu vida correrás con la fortuna de no poder borrar lo que dijiste.

Ahora bien, por el otro lado del dicho esta el callar, el no decir nada.

Esta parte es mi favorita, creo que encaja perfecto hacia lo que les quiero comunicar.
A veces, callar es la cosa más sabia que como humanos podemos hacer. Pero también es la mas peligrosa si no la podemos controlar.
Puede que nos enfermemos queriendo decir cosas y las callemos por cobardes. Puede que callemos por miedo a que cuando hablemos, no seamos escuchados. Puede que por amor a otros, callemos lo que queremos gritar. Puede que por miedo al cambio que hará lo que digas, prefieras callar. Puede que la vida te haya dado tan duro, que decidiste callar. Puede que tu corazón esté tan herido y triste, que callaste porque no hubo opción. Puede que gracias a todo lo que dijiste y no te sentiste bien luego de que lo hiciste, decidiste hacer silencio.

Honestamente, no se en que parte del dicho te ubicas. Quisiera saberlo, pero esa respuesta solo se la puede dar cada quien.


Mi consejo, y quizás, mi experiencia... No importa en que parte del dicho te ubiques, lo importante es que sepas como re-ubicarte en lo que realmente quieres ser.

Lo importante es que re-establezcas el silencio, vuelvas a emitir las palabras y expreses lo que sientes sabiamente.
Sencillamente que abras tu corazón acorde a lo que Dios quiere, y acorde a lo que tu mente, tu corazón y tus sentimientos te dictan.

Entre el hablar, y el escuchar puede haber un equilibrio. Tu decides como usarlos.



1 comentario:

Y ésta, soy yo!

Y ésta, soy yo!